La dieta en los adultos mayores

La dieta para llevar en la edad adulta

Recientes estudios realizados en España han demostrado que el 35% de los adultos mayores de 65 años de ese país, tiene algún tipo de trastorno nutricional debido a su dieta.

Este trastorno sucede porque descuidan su alimentación, y dejan de hacer una dieta equilibrada. Por supuesto, esto trae como consecuencia distintos trastornos, entre los cuales se encuentra la falta de energía para realizar una vida activa. En otros casos, el problema radica en que, en los residenciales geriátricos, la dieta en los adultos mayores no siempre está controlada por un nutricionista.

Entre los trastornos provocados por la mala alimentación en los adultos mayores veremos obesidad, diabetes, y aumento del colesterol, que se podrían prevenir con una alimentación adecuada.

Dieta en adultos mayores activos

Lo que debemos tener en cuenta es que la dieta no puede ser la misma en todas las edades. A medida que envejecemos, nuestro organismo cambia, y también sus necesidades. Si hacemos la misma dieta que a los 30 o 40 años, seguramente sufriremos algún tipo de trastorno.

Cómo realizar la dieta en adultos mayores

En la dieta para las personas mayores se debe hacer especial hincapié en la inclusión de alimentos antioxidantes, que retrasan el proceso de envejecimiento de las células. Los alimentos a incluir en la dieta de adultos mayores son los siguientes:

  • espinacas,
  • calabas,
  • tomates,
  • zanahorias,
  • pimientos,
  • cítricos,
  • espárragos,
  • guisantes,
  • lechugas,
  • ajo,
  • patatas,
  • berenjenas,
  • cebolla,
  • avena,
  • arroz integral,
  • manzana,
  • pera,
  • y melocotones, entre otros.

También la hidratación es fundamental en los adultos mayores. La falta de hidratación produce fatiga y flaccidez corporal, además de disfunciones de los riñones.

Y aunque los adultos mayores deben estar bien alimentados, es importante controlar los excesos, ya que el proceso digestivo es más lento y la producción de saliva es menor. Es preferible que hagan varias comidas al día, de poca cantidad, y fáciles de digerir, y no pocas comidas copiosas.

Se debe evitar el consumo excesivo de dulces, fritos (grasas saturadas en general) y bebidas alcohólicas.