La mejor dieta para tener una buena salud mental

Los mejores alimentos para la slaud mental
Dietas Faciles
Escrito por Dietas Faciles

Las personas que comen la dieta correcta experimentan una mejor salud mental y una mayor sensación de bienestar, cabe mencionar que la actividad física también forma parte de la salud física y mental. 

La dieta puede tener un efecto muy real en la salud mental, según lo confirman investigaciones recientes. [1,2,3,4,5]

Las personas que comen la dieta correcta experimentan una mejor salud mental y una mayor sensación de bienestar. Por ejemplo, hay buena evidencia de que la dieta mediterránea puede mejorar la depresión y la ansiedad.

Aquí hay diez ingredientes típicos de la dieta mediterránea:

  1. Vegetales de hoja verde,
  2. otras verduras,
  3. nueces,
  4. bayas,
  5. frijoles,
  6. granos enteros,
  7. pescado,
  8. aves de corral,
  9. aceite de oliva,
  10. y vino.

La dieta mediterránea es antiinflamatoria, ya que incluye más vitaminas, fibra y grasas insaturadas. También se ha demostrado que la vitamina B12 ayuda con la depresión, la falta de memoria y la fatiga.

Para aquellos con epilepsia, una dieta cetogénica, que es alta en grasas y baja en carbohidratos, puede ser útil. Sin embargo, en otras áreas, los efectos de la dieta en la salud mental son menos fuertes.

Por ejemplo, la evidencia de que los suplementos de vitamina D son beneficiosos para la salud mental es relativamente débil.

La profesora Suzanne Dickson, coautora del estudio, dijo: “hemos encontrado que existe una creciente evidencia de un vínculo entre una dieta pobre y el empeoramiento de los trastornos del estado de ánimo, incluida la ansiedad y la depresión. Sin embargo, muchas creencias comunes sobre los efectos en la salud de ciertos alimentos no están respaldadas por evidencia sólida”.

Las conclusiones provienen de una revisión de la investigación en psiquiatría nutricional. Para algunas condiciones, la evidencia era comparativamente escasa, dijo el profesor Dickson: “con condiciones individuales, a menudo encontramos evidencia muy variada. Con el TDAH, por ejemplo, podemos ver un aumento en la cantidad de azúcar refinada en la dieta que parece aumentar el TDAH y la hiperactividad, mientras que comer más frutas y verduras frescas parece proteger contra estas afecciones. Pero hay relativamente pocos estudios, y muchos de ellos no duran lo suficiente como para mostrar efectos a largo plazo”.

Los investigadores encontraron que la nutrición durante el embarazo es muy importante y puede afectar significativamente la función cerebral. Sin embargo, el efecto de muchas dietas en la salud mental es nulo, dijo el profesor Dickson:

En los adultos sanos, los efectos dietéticos en la salud mental son bastante pequeños, y eso dificulta la detección de estos efectos: puede ser que la suplementación dietética solo funcione si hay deficiencias debido a una dieta pobre”.

También debemos considerar la genética: diferencias sutiles en el metabolismo pueden significar que algunas personas responden mejor a los cambios en la dieta que otras.

También hay dificultades prácticas que deben superarse al probar las dietas. Un alimento no es un medicamento, por lo que debe analizarse de manera diferente a un medicamento.

Podemos darle a alguien una píldora ficticia para ver si hay una mejora debido al efecto placebo, pero no se puede dar fácilmente a las personas comida ficticia. La psiquiatría nutricional es un nuevo campo.

El mensaje de este documento es que los efectos de la dieta en la salud mental son reales, pero que debemos tener cuidado al llegar a conclusiones sobre la base de evidencia provisional.

Bibliografía
  1. Agarwal, P., Wang, Y., Buchman, A. S., Holland, T. M., Bennett, D. A., & Morris, M. C. (2018). MIND Diet Associated with Reduced Incidence and Delayed Progression of ParkinsonismA in Old Age. The journal of nutrition, health & aging, 22(10), 1211–1215. https://doi.org/10.1007/s12603-018-1094-5
  2. Smith P. J. (2019). Pathways of Prevention: A Scoping Review of Dietary and Exercise Interventions for Neurocognition. Brain plasticity (Amsterdam, Netherlands), 5(1), 3–38. https://doi.org/10.3233/BPL-190083
  3. van den Brink, A. C., Brouwer-Brolsma, E. M., Berendsen, A., & van de Rest, O. (2019). The Mediterranean, Dietary Approaches to Stop Hypertension (DASH), and Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delay (MIND) Diets Are Associated with Less Cognitive Decline and a Lower Risk of Alzheimer’s Disease-A Review. Advances in nutrition (Bethesda, Md.), 10(6), 1040–1065. https://doi.org/10.1093/advances/nmz054
  4. Wesselman, L., Doorduijn, A. S., de Leeuw, F. A., Verfaillie, S., van Leeuwenstijn-Koopman, M., Slot, R., Kester, M. I., Prins, N. D., van de Rest, O., de van der Schueren, M., Scheltens, P., Sikkes, S., & van der Flier, W. M. (2019). Dietary Patterns Are Related to Clinical Characteristics in Memory Clinic Patients with Subjective Cognitive Decline: The SCIENCe Project. Nutrients, 11(5), 1057. https://doi.org/10.3390/nu11051057
  5. Lachance, L., & Ramsey, D. (2015). Food, mood, and brain health: implications for the modern clinician. Missouri medicine, 112(2), 111–115.